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Taller con Tomás Zorzo

Había escuchado hablar de Tomás Zorzo muchas veces a lo largo de todos mis años de práctica. No había tenido ocasión de acudir a ninguno de sus talleres hasta que mis amigos de Ashtanga Yoga Bilbao, decidieron organizar un taller el fin de semana del pasado 5 de Noviembre. En ese momento yo tenía muchas ganas de por fin conocer la escuela de mis amigos y qué mejor ocasión que hacer un taller con Tomás Zorzo. Así que tuve la maravillosa compañía de mi madre, que es Ashtangi y allá que nos fuimos a Bilbao.

La maravillosa escuela de mis amigos, Fernando y Nines, AshtangaYoga Bilbao nos preparó la tarde anterior con una fantástica clase guiada por Fernando Gorostiza. Por cierto, a todos aquellos ashtangis que estéis en Bilbao, parada obligatoria pasar por la escuela de Ashtanga Yoga Bilbao, son increíbles como profesores y como personas.

Para aquellos que no conozcan a Tomás Zorzo, también conocido como RAMA, lleva 40 años en el mundo del yoga y la meditación. Dirige e imparte clases en su Centro en Oviedo. Ha   estudiado con los grandes maestros como Pattabhi   Jois,   Iyengar, Osho….Tomás está formado también en psicología humanista y en diferentes terapias corporales. Tomás es uno de los pocos Ashtangis en el mundo   que   está certificado oficialmente   por   Pattabhi   Jois   y ha completado la tercera serie de Ashtanga Yoga.

Cuando conocí a Tomás destaco su luz, su sentido del humor y cómo él mismo es una expresión del yoga. En Bilbao habló de cómo primero el profesor tiene que enseñar a su alumno a protegerse. Es decir, enseñar la práctica cuidando el cuerpo del alumno. Primero enseña a proteger y después enseña las asanas. Este aspecto me pareció muy interesante ya que en Ashtanga hay mucha gente lesionada, con dolores y no debería de ser así. La práctica debe de enseñarse teniendo en cuenta las capacidades del alumno. Zorzo dejó muy claro que la respiración es el motor de la práctica, para salir de la cabeza sólo es posible a través de la respiración.

Pattabhi Jois y Tomás Zorzo

Tomás fue crítico respecto a cómo el yoga se ha transformado en occidente en un producto. Para Rama el yoga es sinónimo de evolución y transformación. Nos explicaba como Patanjali lo define como un estado de conciencia, la mente está tranquila. Destacó también la relación alumno y maestro, la importancia de tener un vínculo real con el profesor. El profesor es quien guía al alumno. Personalmente creo y siento que esto es vital. Los alumnos tienen cada uno un camino diferente, personalidades distintas y desde ahí la relación con cada uno tiene que ser única. También describió el yoga como un proceso de eliminar la negatividad, por ello, es importante tener conciencia de los obstáculos que nos impiden conseguir la paz para trabajar en ellos.

La respiración es la clave en la práctica, una mala respiración puede alterarnos mucho más y hacernos más mal que bien. Una respiración acelerada puede alterar nuestro sistema nervioso. La atención en la respiración es un trabajo esencial en la práctica.

La práctica como una herramienta de evolución personal nos permite cambiar nuestros patrones con conciencia. Eso es yoga para Tomás, sin duda, para mí también. La práctica en la esterilla afecta y debe de transcender en tu día a día. Si podemos romper patrones podemos ser un poco más libres. El yoga nos da las herramientas para poder trabajar en nuestra libertad personal. RAMA destacó cómo la práctica de Ashtanga nos ayuda a tener una buena salud como estado integral, estabilidad y firmeza en el cuerpo.

Habló de conceptos como “ANANTA” que significa INFINITUD, refiriéndose a la conciencia, que a través del Prana, (energía vital), se alarga y profundiza con la respiración. De esta manera extendemos el prana que hay en nuestro cuerpo. Me gustó mucho esta frase para recalcar la importancia del pranayama: “Conectar con la respiración dentro de la respiración”.

La paciencia en la práctica de Ashtanga es vital y así lo ratificó Tomás cuando comentó que la práctica hay que construirla gradualmente. El Ashtanga te ayuda a poner las cosas en orden con un propósito. Te da claridad. Él propone la práctica como una entrega total citando a uno de sus maestros Iyengar, “las asanas son mis ofrendas”.

Escuchar a Tomás hablar de la filosofía del yoga es un regalo. Habló de la importancia de ser persona y no personaje. Encontrar nuestro guerrero en la oscuridad que es ahí donde está la luz y entrar en espacios de inseguridad con valor. Para Zorzo es la manera de poder transformarse y no puedo estar más de acuerdo. Allá donde te grita el miedo hay que ir de cabeza, (me refiero a situaciones y trabajo personal, no a que cruces la calle sin mirar!)

Volví a Madrid con tal chute de energía, de inspiración y de motivación que cuando me enteré que Tomás venía a Madrid el fin de del 22 de Abril a Ashtanga Yoga Madrid no quería perdérmelo. En la anterior ocasión mi pareja no había podido venir y estaba también ilusionada de que mi novio pudiera sentir la energía de Tomás y sus conocimientos de la práctica.

Fue un taller tan inspirador como el anterior, Tomás contaba como cuando viajó a Mysore por primera vez se encontraba muy enfermo. Comenzó a practicar y al tiempo estaba curado. Esto le enganchó a la práctica. La primera vez que fue apenas eran unos pocos estudiantes en la shala. Con su genial sentido del humor Tomás contó como cuando volvió años después con el ego subidito en plan “Guruji vas a alucinar con mi práctica” y se dio de bruces. Pattabhi le ignoraba completamente en las clases y él no sabía qué hacer. Un día decidió llegar y practicar sin esperar nada de Guruji y ahí es cuando cambió su relación. Tomás se dio cuenta de que Jois era un maestro en todo, en enseñar la práctica desde lo más profundo de los valores y de las capas que tenemos que quitarnos como el ego. Tomás contaba cómo luego se forjó una estrecha amistad tanto que cuando viajaba a Mysore se quedaba en su casa. Además de acompañar a Guruji en varios viajes como su asistente.

En este último taller comentó como era un error ver las asanas como objetivos. Las asanas son instrumentos. Hay que practicar inteligentemente, poco y bueno y no mucho y malo. La práctica nos tiene que llevar a un estado de conciencia. Nos tiene que hacer avanzar como ser humano. Sin duda el Ashtanga es un camino, no una meta. En cuanto lo conviertes en una meta se pierde la magia. También destacó la importancia de la salud de la columna vertebral como pieza clave, el eje, el soporte de los órganos. Las curvaturas tienes que estar alineadas, a nivel esotérico, los chakras se alinean. Krisnamacharya integró el pranayama y las asanas, de forma simultánea y este es el gran aporte al yoga según Zorzo. Esto nos lleva a cambios de conciencia. Tomás dejó clara su devoción por este gran maestro. Dejó claro cómo hay que ir adaptando las prácticas a los diferentes estados de vida.

Tanto mi novio como yo salimos fascinados del taller con Tomás. Cuando alguien siente pasión y entrega por lo que hace es una energía que contagia a todo aquel que quiere seguir mejorando, conociendo y descubriendo su propia esencia.

Siempre hay que estar en constante aprendizaje y sin duda Tomás Zorzo es una fuente inmensa de sabiduría, experiencias e inspiración para este camino que no tiene fin. GRACIAS TOMÁS.